El lujoso viaje 'Summer Club' de OpenAI se convierte en blanco de críticas en internet
OpenAI llevó a influencers a un resort de lujo en Nueva York para promocionar ChatGPT, pero recibió una ola de críticas por la desconexión con la responsabilidad ambiental y los trabajadores creativos
Durante el fin de semana de inicios de agosto de 2026, OpenAI organizó un viaje para un grupo de influencers a un resort de lujo en el norte del estado de Nueva York, bajo el nombre del proyecto "Summer Club". Los creadores participantes disfrutaron de actividades exclusivas, desde cenas estilo farm-to-table y actividades de bienestar como la apicultura, hasta clases sobre cómo sacar el máximo provecho de los productos de OpenAI.
Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, explicó que la empresa colabora con diversos grupos de creadores para ayudar a la gente a entender mejor cómo usar ChatGPT en la práctica, y que el objetivo principal del viaje era enseñar a los creadores a usar ChatGPT Work, una función recién lanzada que ayuda con la redacción de documentos y la creación de presentaciones.
Sin embargo, la imagen que debía lucir impecable terminó siendo contraproducente, cuando los videos y publicaciones del viaje fueron duramente atacados en los comentarios. Una influencer fue acusada de "vender su alma por una buena habitación de hotel", mientras otros exigían que se hicieran videos vinculando este viaje de lujo con el impacto ambiental de los centros de datos de la IA. A otra le preguntaron con sarcasmo si haría un video get-ready-with-me durante un tour por un centro de datos. Curiosamente, cuando TechCrunch contactó a una tercera influencer, descubrió que ya había eliminado el video sobre el viaje, aunque conservó otro video que no identificaba claramente que formaba parte del mismo.
Las críticas generalizadas señalan que el hecho de que OpenAI invierta recursos en un viaje de lujo para influencers, mientras muchos artistas, escritores y trabajadores creativos temen que la IA les quite el sustento, refleja una falta de comprensión del impacto real de sus propios productos, y convierte este viaje en una lección de que las campañas con influencers, en una época de intenso debate social sobre la IA, pueden fácilmente producir el efecto contrario al esperado.
Esta noticia refleja el creciente conflicto entre las empresas de IA y el público, especialmente los trabajadores creativos —incluidos los creadores tailandeses—, que deben pensarlo dos veces antes de aceptar trabajos de promoción de IA, ya que podrían enfrentar una reacción negativa de sus propios seguidores.